No hay nada que me guste menos que tener que llevar las finanzas de mi empresa. Todo lo que tenga que ver con contabilidad, con finanzas, con economía… a mí me suena completamente a chino, así que suelo dejar que otras personas se encarguen de todo esto por mí. Yo me encargo de conseguir clientes, de hacerle los servicios y de que me paguen, pero de lo que pasa con ese dinero después se encargan personas que saben cómo manejar el dinero.
Por ejemplo, los contables, los consultores financieros y personas capacitadas para ello. Si quieres saber qué es y cómo puede ayudarte, sigue leyendo.
La diferencia entre un contable y un consultor financiero
Aquí mucha gente se lía bastante, porque piensa que es exactamente lo mismo, pero la verdad es que no lo son. Se parecen un poco, porque ambos trabajan con dinero y con empresas, pero hacen cosas diferentes. Yo los uso ambos porque los dos me son necesarios, pero uno no puede hacer el trabajo de otro porque hacen cosas distintas.
-El contable se encarga de registrar operaciones, controlar facturas, presentar impuestos, revisar pagos y mantener todo en orden a nivel administrativo. Es la persona que evita que Hacienda te dé un susto, porque lleva al día todos tus impuestos.
-Pero el consultor financiero analiza toda la realidad actual de tu negocio y propone decisiones para mejorarla. No se queda solo en “esto ha pasado”, sino que también trabaja el “qué hacemos ahora” para mejorar y potenciar lo que tenemos.
O sea, que uno mira números y otro los interpreta para tomar decisiones
Por ejemplo, imagina que tienes una empresa y de repente empiezas a vender muchísimo más. Tú te alegras, claro, es lo que todos los empresarios queremos… pero luego descubres que tienes demasiados gastos, que estás pagando de más por algunos servicios, que tus márgenes son bajos y que el crecimiento te está dejando sin dinero. Empiezas a asustarte, porque no es lo que esperabas cuando empezaste a ganar más dinero. Querías más dinero… no más deudas.
El consultor financiero analiza ingresos, gastos, previsiones, riesgos, oportunidades, y después te explica qué hacer para que el negocio siga creciendo sin que tengas gastos de más.
¿Cómo ayuda a una empresa?
Los consultores financieros expertos de Crowe, especialistas en auditoría, impuestos y consultoría, me explicaron que ellos los consultores ayudan a que el negocio funcione mucho mejor y a que gane más dinero de forma organizada: te ayuda a ganar más y a gastar menos.
Por ejemplo, muchas empresas no saben exactamente cuánto dinero ganan de verdad. Sí, ven dinero entrando, ven clientes pagando y piensan que todo va perfecto, pero luego aparecen impuestos, gastos, proveedores, salarios, cuotas, herramientas y mil cosas más de las que tienen que ocuparse, y al final queda mucho menos dinero de lo que parecía. Te ayuda a entender cuánto ganas realmente, cuánto puedes gastar, qué inversiones puedes hacer y qué decisiones te pueden perjudicar dentro de unos meses.
También ayuda muchísimo cuando una empresa quiere crecer, porque te puede ayudar a saber si puedes contratar más gente o si, por el contrario, aumentan demasiado los gastos, si necesitas más organización…
Otra cosa es que ayuda a preparar objetivos realistas, porque muchas veces montamos empresas pensando solo en vender mucho y ya está, pero una empresa necesita estrategia, organización y planificación financiera. Necesita saber cuánto puede gastar, cuánto necesita ahorrar y cuánto puede invertir.
Y, por supuesto, también evita errores enormes. Hay negocios que pierden muchísimo dinero por decisiones mal pensadas: comprar cosas innecesarias, contratar demasiado rápido, invertir donde no toca o gastar como si el dinero apareciera solo. El consultor financiero pone freno a eso y ayuda a tomar decisiones con cabeza.
¿Qué estudia normalmente un consultor financiero?
Mucha gente llega desde carreras como ADE, Economía, Finanzas y Contabilidad o cosas así, pero también hay personas que vienen de ciclos formativos relacionados con administración y finanzas y después se especializan.
Lo importante de verdad es entender cómo funciona el dinero dentro de una empresa. Muchísima gente entra pensando que solo son matemáticas. Y sí, claro que hay números, evidentemente, pero el trabajo va muchísimo más de análisis, estrategia y organización. De hecho, ya hay muchas herramientas que hacen los cálculos automáticamente. Lo importante ahora es interpretar información y tomar decisiones inteligentes. También ayuda muchísimo aprender Excel de verdad.
Además, cada vez tienen más importancia los programas de análisis de datos, las herramientas digitales y la automatización. Muchas empresas buscan perfiles financieros modernos que sepan manejar tecnología además de números.
El inglés también es algo importantísimo, porque muchas empresas trabajan con clientes internacionales, documentos en inglés o equipos de otros países.
Y otra cosa importante: hace falta saber comunicarse bien, porque puedes ser buenísimo analizando datos, pero si no sabes explicarle las cosas a una empresa de forma sencilla, el trabajo pierde muchísimo valor.
¿Cuánto cobra un consultor financiero?
En España, una persona que empieza como consultor financiero suele cobrar entre 22.000 y 30.000 euros al año. Todo depende de la ciudad, de la empresa y de la experiencia que tengas. En Madrid y Barcelona los sueldos suelen ser más altos porque hay más empresas grandes y más movimiento financiero, aunque también gastas bastante más viviendo allí.
También cambia muchísimo según el país. En Estados Unidos, por ejemplo, los salarios pueden superar fácilmente los 80.000 o 100.000 dólares al año en empresas grandes. En países como Alemania, Suiza o Reino Unido también suelen ser bastante altos, especialmente en ciudades financieras importantes. Claro, allí el coste de vida también sube muchísimo. No es lo mismo cobrar bien viviendo en una ciudad pequeña que pagar alquileres gigantes en medio de Londres mientras tu cuenta bancaria llora en silencio.
Bueno, y la especialización con la que cuentes también va a hacer que cobres más o menos, porque no cobra igual alguien que acaba de empezar revisando tareas básicas que una persona centrada en inversiones, auditoría, riesgos financieros o tecnología financiera. Cuanta más experiencia tienes y más cosas sabes hacer, más valor tienes para las empresas.
Y eso se nota muchísimo en el sueldo. Además, muchas personas terminan trabajando por su cuenta y ahí ya depende totalmente de los clientes que consigan y de la reputación que tengan.
Lo más complicado de este trabajo
Ser consultor financiero tiene cosas muy buenas, pero también momentos muy complejos que tienen que saber resolver para que no se cree una bola cada vez más grande, sobre todo porque trabajas con decisiones importantes y con dinero de otras empresas. Y claro, cuando una empresa mueve muchísimo dinero, cualquier error puede ser un problema enorme. Por eso hace falta mucha organización y bastante capacidad para mantener la calma cuando pasan cosas,
Una de las partes más pesadas suele ser la carga de trabajo en ciertas épocas del año. Hay momentos donde todo se junta y empiezan los correos, las llamadas, las reuniones y los documentos eternos. Por ejemplo:
- Cierres fiscales.
- Auditorías.
- Revisiones de presupuestos.
- Cambios importantes dentro de empresas.
- Problemas financieros urgentes.
Ahí aparecen días bastante intensos. Imagínate revisar informes durante horas mientras cinco personas te escriben preguntando cosas “urgentes”.
También pienso que es algo complicado aprender constantemente, porque siempre cambian leyes, las herramientas digitales, los sistemas… Por ejemplo, hace unos años muchas empresas trabajaban casi todo manualmente y ahora usan programas automáticos para analizar datos financieros en segundos. Así que toca adaptarse rápido para no quedarse atrás.
También hay presión cuando una empresa espera recomendaciones importantes. Por ejemplo:
- Decidir si contratar más empleados.
- Abrir una nueva oficina.
- Reducir gastos.
- Invertir dinero en nuevos proyectos.
- Cambiar estrategias financieras.
Y claro, las empresas quieren respuestas claras y rápidas, pero también es por eso que el trabajo nunca es monótono: un día ayudas a una empresa tecnológica, otro a una empresa de salud y otro a una tienda enorme que quiere expandirse. Siempre pasan cosas distintas y acabas entendiendo muchísimo sobre cómo funcionan los negocios de verdad.
Cómo saber si este trabajo encaja contigo
Si ves una tabla llena de números y te entran ganas de salir corriendo como si hubieras visto un fantasma, igual este trabajo no es del todo para ti. Pero bueno, pienso que tampoco hace falta que duermas abrazado a una calculadora para que tengas que ser consultor financiero. Muchísima gente entra en este mundo pensando que va a ser aburridísimo y luego termina enganchándose porque este mundillo que jamás se habían planteado les encanta.
Para saber si este trabajo puede gustarte, quiero que te fijes en si:
- Te gusta organizar cosas y poner orden cuando todo parece un caos.
- Tienes paciencia para revisar información sin desesperarte a los cinco minutos.
- Disfrutas entendiendo cómo funciona un negocio.
- Se te da bien resolver problemas.
- Eres curioso y te gusta aprender cosas nuevas constantemente.
- No te importa pasar tiempo delante del ordenador.
- Sabes explicar ideas sin hablar como un manual de instrucciones.
Porque aquí se usan números, pero también hablas muchísimo con las personas: reuniones, llamadas, clientes, equipos de trabajo… No vas a estar solo en tu oficina, vas a tener que comunicarte, así que necesitas entender datos y luego traducirlos a tus clientes. Si no, no vas a poder proponerles soluciones que puedan implementar, porque no van a poder entenderte en condiciones. Y, si no te entienden, no saben qué problema hay realmente.
Bueno, y también hace falta muchísima organización. Se manejan muchos documentos, informes, fechas y tareas. Si, como yo, eres de los que pierde archivos cada dos horas o guarda cosas con nombres tipo “documento_final_bueno_ahora_si_definitivo2”, quizá toca mejorar eso un poquito antes de lanzarte.
Y sinceramente, también ayuda muchísimo tener calma, porque hay días donde aparecen veinte correos urgentes seguidos y todo el mundo quiere respuestas rápidas.
Si crees que encajas en este perfil y te gusta trabajar con números, podrías planteártelo.
Entonces, ¿merece la pena este trabajo?
Muchísima gente se mata trabajando para conseguir clientes, vender más y crecer más rápido, pero muy poca gente se para a pensar qué pasa después con todo ese dinero, y ahí es donde empiezan muchos problemas, porque ganar dinero está genial, claro, pero organizarlo bien también es necesario para no meter la pata con él y no acabar con más deudas que beneficios.
Y un consultor financiero hace justo eso, analizar los riesgos, proponer soluciones para no liarla, y ayudarnos a ganar dinero sin perder nada por el camino, y yo creo que eso tiene muchísimo más valor del que se ve desde fuera.
Y esto no sirve solamente para empresas, sino para la vida en general, porque muchísimas veces hacemos cosas sin mirar más allá de la semana siguiente. Estamos tan ilusionados con el sueldo que acabamos de recibir que, sin pensar en las deudas que tenemos, en lo que va a pasar la semana que viene… decidimos ir de cenas, ir al cine, ir a ver tal película al cine… y lo gastamos todo antes de que podamos usarlo en cosas realmente importantes. Claro, luego viene el alquiler, los préstamos, las cosas que hay que pagar, y nos agobiamos, porque si lo pagamos nos quedamos ya casi sin nada para disfrutar. Pero nos olvidamos de todo lo que hemos gastado antes, pensando en que no pasaba nada por gastarlo.
¿Qué pasaría si tuvieras contigo a un colega que fuese la voz de tu conciencia y te dijera: “Oye, no gastes tanto que la semana que viene tienes que pagar el coche, te vas a quedar sin nada…”? Quizás empezases a ver las cosas de otra manera, como hacen las empresas que tienen un consultor y que les hace replantearse ciertas decisiones.
Mucha gente piensa que trabajar en finanzas consiste en hacerse rico o en mirar gráficos todo el día, pero realmente tiene más que ver con entender decisiones, como esta que te acabo de explicar en el ejemplo. Lo más interesante y beneficioso es que te ayudan a entender qué merece la pena, qué puede salir mal y qué cosas conviene hacer con cabeza, aunque no parezcan las más emocionantes del momento.
Y honestamente, creo que por eso este trabajo tiene tanto futuro, porque cada vez hay más información, más gastos, más decisiones y más empresas creciendo rápido sin saber muy bien cómo organizarse.
Si te has sentido identificado con el ejemplo de la cena y del cine, plantéate también tu vida, aunque no tengas una empresa… porque significa que no estás haciendo las cosas bien.





