De profesión, relojero

Todo el mundo utiliza reloj. Sea de pulsera, digital o analógico, en el teléfono o sobre la mesilla. La hora se impone y siempre buscamos un reloj que nos diga en que momento del día o la noche nos encontramos. Sin la posibilidad de acotar en tiempo entre las agujas de un reloj, nos sentimos perdidos.

En la actualidad encontramos relojes de todo y tipo en cualquier lugar, por lo que no es fácil caer en esa desazón que nos provoca no saber la hora. Todo se rige por el tiempo: las horas de sueño, el horario laboral o las clases, las quedadas, nuestro programa de televisión favorito… Por algo se dice que el tiempo es oro, es lo único que tenemos sin tenerlo. Aun así, tratándose de un bien tan preciado y limitado, no lo valoramos lo suficiente. Ni mucho menos, valoramos la labor del relojero. Ese profesional oculto al que no prestamos atención y, sin embargo, se trata de una profesión tan antigua como actual.

Convertirse en relojero es algo que se hace a través de la formación, la experiencia y la práctica. Pero ¿cómo se convierte alguien en un profesional de las manillas? Sobre esto queremos hablar en este artículo, para despejar las dudas y dar visibilidad a una formación que existe y da como resultado, una maravillosa profesión.

Hablar de relojería, es hablar de un arte. El arte de hacer relojes. De ahí que sea importante e interesante, poner un poco de atención a esos factores que son esenciales en el mundo relojero, así como a las técnicas que pueden ayudar a quien tenga interés, a convertirse en un profesional cualificado. Con la formación necesaria, es posible convertirse en un profesional capacitado y preparado para realizar un trabajo tan eficiente, como artístico. Para ello, nada como realizar un curso de relojería.

Una formación muy especializada

Si algo caracteriza a la formación de un relojero, es el amplio abanico de posibilidades que ofrece. Los programas didácticos relacionados son de lo más variados, facilitando una visión general del sector, en el que se incluye la joyería, como nos indican en Serrano Joyeros, como expertos en joyería y relojería. Además de existir cursos más especializados para perfeccionarse.

La relojería es un oficio basado en el arte. El arte de hacer relojes que se mantiene vivo desde hace cientos de años, en los talleres en los que se crean o arreglan relojes. Un reloj es un instrumento capaz de medir, mantener e indicar el tiempo, con sus unidades convencionales: horas, minutos, segundos, decimas… Por lo que un reloj hace posible conocer la hora actual, aunque como bien sabemos, puede disponer de otras funciones como medir la duración de algo con un cronómetro o activar una señal a una hora en concreto con una alarma, etc.

Los relojes se utilizan desde la antigüedad y han evolucionado a medida que lo ha hecho la tecnología de su fabricación. A razón de la evolución, han ido apareciendo modelos más modernos, con mayor precisión, mejores prestaciones y presentaciones a todo lujo o más sencilla. Todo ello, a unos menores costes de fabricación, lo que ha hecho posible que, el reloj, sea un elemento accesible y asequible. De hecho, se trata de uno de los accesorios más populares, muchas personas disponen de más de uno y en cada hogar, es posible encontrar relojes de todo tipo, en los electrodomésticos en su versión digital o en la mesilla, el recibidor o colgado de la pared.

A pesar de tratarse de un elemento de lo más popular, convertido en un objeto de joyería, símbolo de distinción y poder adquisitivo en según qué casos, poco se sabe de los relojeros y la formación que reciben.

El perfil profesional del relojero, es el de aquella persona que repara y vende estas obras de arte. La habilidad del oficio, suele ser fruto del propio empeño, la tenacidad y la formación autodidacta, empírica o transmitida por familiares o amigos. Por lo que se les considera más bien como técnicos que cuentan con una carrera en esta rama tan concreta y, conocen de forma perfecta, tanto la composición como el funcionamiento de los mecanismos que componen un reloj.

Teniendo esto en cuenta, es fácil comprender que no es suficiente contar con los conocimientos teóricos y prácticos que se obtienen de los cursos de relojería. Es de mayor relevancia contar con habilidades y cualidades propias si se quiere ser un buen relojero. Estas cualidades son la motivación, la creatividad, el empeño personal, la tenacidad, la iniciativa, la atención al detalle, la precisión y por supuesto una habilidad autodidacta, además de ser metódico.

Conocer cómo se componen estos artefactos es algo que todo aprendiz de relojero debe saber. Un reloj simple, puede llegar a contener más de cien componentes, mientras que uno complejo, puede contar hasta con mil. Por lo que es importante contar con la formación adecuada que, unida a las cualidades esenciales, da como resultado, un maestro relojero.

Los artesanos del reloj, diseñan y ensamblan con maestría, muchas partes diferentes para obtener una obra maestra. Estas partes, diferentes y únicas, hacen que cada modelo, sea exclusivo.

Convertirse en relojero

Como ya hemos dado a entender, la relojería es un oficio sin igual, fascinante y gratificante. En el cual se combina lo mejor del arte, la ciencia y la tecnología. Si te apasiona el mundo del reloj y quieres aprender a crearlos, repararlos y restaurarlos, vamos a darte las claves para convertirte en relojero.

Lo primero por lo que hay que empezar, es la educación y formación necesaria. Para convertirse en un buen relojero, hay que obtener la capacitación adecuada en el campo, a través de la formación. Existen diversas opciones para hacerlo, en función de tu lugar de residencia, el presupuesto y los objetivos personales. Es posible inscribirse en una escuela formal de relojería, cuya carrera formativa, dura de dos a cuatro años, cubriendo aspectos teóricos y prácticos. Otra opción es buscar el aprendizaje o una pasantía con un relojero experimentado, el cual puede asesorar y mostrar los trucos del oficio. La tercera alternativa es realizar cursos online o asistir a talleres en los que se explique todo lo relacionado con el reloj y se enseñen las técnicas de relojería.

Con la formación en marcha, lo siguiente que hay que hacer, es adquirir las herramientas y equipo necesario para reparar relojes. Se trata de una actividad que requiere mucha precisión, paciencia y destreza, por lo que es fundamental, disponer de las herramientas adecuadas. Un banco de trabajo con buena iluminación, una lupa, destornilladores de precisión, pinzas, alicates y herramientas manuales. Aparte, es necesario un abridor de cajas de reloj, un soporte para cajas, una prensa de cajas, un soporte de movimiento, un protector de esfera, un removedor de esferas, una máquina de limpieza, un desmagnetizador y un lubricador. Como colofón, una máquina de cronometraje, un probador y un analizador de relojes.

A continuación, se obtiene la certificación y acreditación por parte de una organización o asociación de renombre en el sector. La certificación y la acreditación demuestran las habilidades, conocimientos y profesionalidad de cara a un empleo o cliente. Además de permitir actualizarse con las tendencias y el desarrollo en el sector.

El cuarto de los pasos a dar para convertirse en un maestro relojero, es adquirir experiencia. Crear un portafolio con los trabajos realizados, ayuda a mostrar las habilidades, mejorar la reputación y ampliar los contactos. Para adquirir la experiencia necesaria, se puede trabajar en una empresa del sector, una relojería o un servicio de reparación de relojes. También existe la posibilidad de iniciar un negocio propio de relojería o trabajar como relojero independiente.

Convertirse en relojero implica dedicación y encontrarse en un aprendizaje continuo, mejorando las habilidades y los conocimientos. Para mantenerse al día, nada como leer libros del tema, revistas y artículos especializados en relojería. Ver videos y escuchar podcasts o asistir a cursos, seminarios y talleres, seguir las últimas noticias del sector y la industria relojera, ayuda a comprender todo lo relativo a este arte dinámico y evolutivo.

Por último, para convertirse en un buen relojero, lo esencial: pasión y creatividad. Ambas cualidades ayudan a un buen profesional a enfrentarse a cualquier desafío, expresar su visión del sector y crear las mejores piezas relojeras. Cultivar esa pasión y la creatividad, implica explorar todos los estilos de relojería, experimentar con los materiales y componentes y crear, con todo ello, un sello de identidad propio.

Como se puede observar, la profesión de relojero va más allá de la formación. Aunque esta, resulta esencial para acercarse al sector. Se puede optar por una formación formal, ser autodidacta o realizar cursos. Desde la formación presencial a la formación online, existen varias opciones. Aunque sin lugar a dudas, la mejor manera de aprender es haciendo. Formarse teóricamente al mismo tiempo que se realizan prácticas y se trabaja el oficio, es la mejor manera de convertirse en un buen relojero.

Una carrera formativa que requiere vocación, dedicación y pasión. Un futuro laboral que ofrece estabilidad, continuidad e innovación. No se le puede pedir más a una profesión. Si te gusta y es gratificante sin duda, es una excelente opción.

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